Hoy Dia Internacional de la mujer, pero mañana qué

Aquí estamos otro 8 de Marzo girando el mundo alrededor de la mujer. Reportajes, programas de radio tematizados, coloquios, exposiciones, videos y, en este siglo XXI, hasta el washap se bloquea con la recepción de mensajes, emoticonos, gif. Todo son reivindicaciones, felicitaciones, frases, ideas, intenciones…palabras.

Es genial que, aunque sea solo un día, se olvide si la mujer tiene vulva o pene y se recuerde que la participación femenina en los órganos de dirección de las empresas del IBEX 35 eS solo del 11,75%; que solo un 30% de las mujeres españolas son empleadoras o que en 67 días ya han muerto por violencia de género 14 mujeres.

Sí, es positivo que hoy se recuerde que la mujer no salió de la costilla de un hombre, sino que es igual que el hombre; aunque es mucho más importante que convirtamos en hechos las palabras, en realidad las intenciones y en osadía los pensamientos.

El día que llegue ese momento significará que esta sociedad habrá evolucionado y no será necesaria la existencia de un día de concienciación social de reivindicación o de reclamo.  

Mientras tanto, ¿qué pasará mañana?

El 8 de marzo de 2018 abrió un camino sin retorno que sacudió muchas conciencias y que mostró que el futuro de este siglo XXI va a estar directamente marcado por el rol que se le otorgue a la mujer en la sociedad.

Sí, algunos sectores de la sociedad entendieron hace dos años que ese 8 de marzo se inició el sendero; pero en la vereda mañana, todavía continuarán existiendo los colegios donde los alumnos serán separados según su sexo; seguirán algunos políticos luchando por cuotas de paridad en lugar de “meritoriedad” y otros insultarán la conciencia de la población con argumentos reaccionarios, menosprecios retrógrados y actitudes machistas; las muñecas seguirán siendo el primer regalo de una niña, tendrás que intentar no acudir a una entrevista de trabajo con minifalda ni escote para que lean tu cv y no escudriñen tu cuerpo y se negará la existencia de la violencia de género a pesar de que el pasado año 55 mujeres fueron asesinadas.

Puede que incluso volvamos a escuchar a alguna famosa referente entre la juventud esgrimiendo frases tan hirientes como ésta: “soy como todas las mujeres…nacidas para criticar y criticarnos a nosotras mismas”.

Ante ello, en 2018 aprendimos que no es bueno instalarse en el desencanto, pero tampoco es positivo esconder la realidad durante 24 horas. El camino se hace andando y solo existirá la igualdad social real cuando, como dijo Clara Campoamor el pasado siglo, "se considere a la mujer simplemente como un ser humano en igualdad de derechos y virtudes” y ella, la mujer, dignifique su valor humano, apuntaría yo.

El hombre y la mujer jamás serán iguales, ni genética ni física ni emocionalmente nuestros cuerpos responden igual. Pero no por ello uno es inferior a otro. Esa debería ser la auténtica pretensión.

En mi argumentación podría admitir algunas ideas esgrimidas referentes a la impropiedad de conferir un cariz singular a la mujer porque, es cierto que la sociedad que quiere avanzar no requiere de paridad numérica, necesita AUTENTICIDAD, RESPETO, CALIDAD, APTITUD, EFICACIA, TALENTO, COMPETITIVIDAD, HABILIDAD, MAESTRÍA y todo ello, absolutamente TODO, debe estar al alcance por igual al ser humano que es el hombre y al ser humano que es la mujer, es decir, a toda la sociedad, independientemente de su sexo.

Pero para ello, tan importante es la reivindicación como la actuación.

Si las mujeres ocupan casi el 70% de las aulas universitarias en España, por qué muchas se, o, nos rendimos en el camino. Ese es nuestro principal peligro. “las mujeres deben atreverse”, dijo hace unos días una empresaria de éxito en una entrevista. Y yo añado: no debemos decaer por los voceros/voceras estridentes en sus manifestaciones públicas, ni permitir que se tutelen estadísticas sesgadas, ni mentir ante evidencias, ni negarnos a discernir en nuestra defensa, ni callar ante testimonios repletos de mentiras, sí, “las mujeres deben atreverse”, las mujeres debemos atrevernos.

Tal vez, ése sea el verdadero problema, el exceso de autoexigencia, de querer llegar a todo; la obligación social de tener que ser madre para completarse personalmente; la necesidad de elección entre la familia y el trabajo; la ausencia de osadía en el mercado laboral, el conformismo…

Las mujeres hemos avanzado pero, como dijo la escritora Gloria Steinem en 1934, "las mujeres no serán iguales fuera del hogar mientras los hombres no sean iguales dentro de él." o lo que es lo mismo, “las mujeres hemos conseguido el espacio público (en parte) pero falta que el hombre conquiste el espacio privado” y solo cuando se obtenga el compromiso del hombre en el ámbito privado se podrá avanzar con pasos agigantados en el terreno público. Si no es así, de muy poco servirá utilizar como estribo reivindicativo cada 8 de marzo si éste no se rentabiliza en un caudal para actuar.

Y para ello, tan importante es la acción del hombre como la de la mujer, porque es imprescindible que el hombre se olvide de la palabra compatibilidad o conciliación y acuñe el término colaboración. Cualquier otro camino está abocado al fracaso o al triunfo parcial y no al compromiso real.

La aportación del hombre para conseguir que el desarrollo social, político y económico de la mujer sea un hecho precisa de su creencia real y no de una indolente defensa.

De igual forma, jamás se podrá conseguir un futuro diáfano mientras existan mujeres cómplices con aquellos silogismos que evidencian el interés partidista en la negación a aceptar que la sociedad solo evolucionará si la mujer ocupa el papel protagonista que merece y no el rol de actor secundario en el que algunas de ellas encuentran acomodo.

Charles Fourier escribió que “la extensión de los derechos de la mujer es el principio básico de todo progreso social”…conseguirlo es labor de todos, todos los días, en todos los colectivos, en todos los trabajos y en todos los ámbitos de una sociedad que ya no puede volver atrás, sino aceptar que la mujer ha llegado para quedarse, a pesar de…y sin embargo,… pero para ello el guión no se puede circunscribir a ser relatado cada 8 de marzo sino que ha de ser reivindicado el 9, el 10, el 11 de marzo, abril o mayo….porque, hay razones y hay motivos.

No debilitemos nuestros fundamentos, sino asentemos nuestros razonamientos porque, como dijo la cabanyalera María Cambrils hace casi un siglo (y sigue exactamente vigente por real casi 100 años después para desgracia de la mujer), “la mujer aspira a coparticipar del derecho, no a imponerse, como sostienen caprichosamente los enemigos del feminismo. No queremos piedad, sino justicia”. Hoy en el siglo XXI, en marzo de 2020 suscribo cada palabra y es por ello que hemos de seguir el sendero iniciado por María de quien Clara Campoamor dijo “cree en la mujer porque cree en sí misma”.

Así que, iniciado el camino, no dividamos ni nos dividamos, ¡¡CREAMOS!! Solo así seremos libres, porque tenía razón Clara Campoamos “Es imposible imaginar una mujer de los tiempos modernos que no aspire a la libertad."

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