Y llegó octubre

Dice un refrán valenciano, "per les costes de Llevant, el diluvi i la inundació, fan a l'octubre la seua aparició".

No ha sido agua lo que nos ha bañado en esta primera jornada del décimo mes de un año que sí, como dice la publicidad de no recuerdo qué producto, "no ha sido cómo esperábamos", pero si se ha iniciado con cierto diluvio de extrañas sensaciones que se iniciaron con una madrugada de esas largas que parecen haberse asentado en demasía desde que decidió llegar el maldito bicho por nuestra cotidianeidad.

Inesperadas pesadillas alternaban con escasos lances de duermevela. Luego ha llegado una inesperada retención de tránsito que ha convertido un desplazamiento de poco menos de 20' hasta el lugar de trabajo en un viaje de cerca de una hora de duración.

La jornada ha surgido sin sobresaltos que, tal y como está la información últimamente, se agradece disponer de un día con momentos que ocupar en necesarias tareas de planificación, organización interna y previsiones periodísticas.

El atardecer ofrecía una extraña gama de colores cuando surgían informaciones que, personalmente, generan esas sacudidas que te provocan algunos adioses de personas con las que has convivido laboralmente poco tiempo en espacio, pero desorbitado en intensidad.

Luego llega el silencio de la soledad del hogar que, aunque ocupas con la visión de hasta dos encuentros de fútbol a la vez y un tercer partido, esta vez de baloncesto, (con resultados personalmente poco satisfactorios) y la escucha de uno de esos proyectos surgidos (aquí sí invadida de satisfacción) en aquellos días de nerviosa ilusión, convives inquieta.

Sin embargo, la mente y las emociones no reposan y cuando la oscuridad conquista la noche se alternan las imágenes de recuerdos y de presentes, de risas y disgustos, de anécdotas pasadas y de siembras nuevas que esperas te permitan recoger floridos frutos.

Mientras tanto, como dice el poeta César Poetry ..."Vivimos esperando a que la vida nos espere...Vivimos esperando que pase algo, y lo único que pasa es la vida".

Porque aquí seguimos, enrocados en razonar sensaciones, en analizar acciones, en justificar decisiones, sin querer aceptar que, como canta Raimón, en esta orilla del Mediterráneo nos gustan muy poco los grises....de hecho:

"La pluja no sap ploure:

o plou poc o plou massa;

si plou poc és la sequera,

si plou massa és la catàstrofe".

Y mañana parece que la previsión es que por aquí, el 2 de octubre, "plou".

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