Yolanda Damià

MI MUNDO IMAGINARIO

No resulta fácil adentrarse en nuevas aventuras, perdonar los errores de eventos primerizos no es acción generalizada y siempre hay temores. Yo los tuve (muchos) antes de emprender esta travesía.

Sin embargo, a veces, hay que intentarlo, actuar incluso sin reflexionar en exceso previendo consecuencias fabuladas. Es entonces, cuando esa libertad te permite dar cauce a la imaginación, la emoción, el sentimiento, aquella presencia, esta ausencia…

Nació inspirado por el siempre añorado Josep Forment, para precisamente poner en práctica su máxima: “la premisa es necesitar decir, el resto es voluntad y perseverancia. Cuando hay ideas y sentimientos solo hace falta trabajo…”

Por eso existe este “Mi Mundo Imaginado”, por la necesidad de decir. La respuesta está siendo sorprendentemente agradable, “el decir” está siendo un lujo emocional y la acogida un maravilloso regalo…

GRACIAS

“De cada día nace una historia, porque estamos hechos de átomos, estamos hechos de historias”

Eduardo Galeano

MIS ÚLTIMOS RELATOS

2020 Bon Vent i Barca Nova

Era un número bonito. Lo tenía todo para ser un año redondo, pero hoy, 366 días después, (sí, bisiesto, hasta en eso ha sido raro) le decimos adiós sin ningún calificativo positivo que acompañe a este 2020. 

No solo no ha cumplido las expectativas, sino que colectivamente ha zarandeado casi todo: principios, valores, rutinas, costumbres, hábitos, relaciones, amistades y ha aniquilado momentos, matado sueños, arrasado ilusiones, humillado esperanzas, robado besos y despojado de abrazos.

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En equilibrio para despedir el 2020

A veces cuando nos enfrentamos a nuestros miedos, estos desaparecen.

No recuerdo dónde leí esta frase pero hoy al abrir la agenda ha volado esta frase escrita en tinta roja. ¿Casualidad? Sinceramente no lo sé,

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Navidad 2020

Y llega la navidad con el ánimo convulso, con las ganas agotadas, ahora que nos cuesta recibir un simple abrazo, que ni nos tocamos, que casi hemos tenido que poner a recaudo el corazón para evitar que cada latido sea un gemido por las ausencias obligadas, las voces no escuchadas, las distancias emocionales, los instantes no compartidos… tengo la cabeza abrumada y los sentidos desorientados.

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