Yolanda Damià

MI MUNDO IMAGINARIO

No resulta fácil adentrarse en nuevas aventuras, perdonar los errores de eventos primerizos no es acción generalizada y siempre hay temores. Yo los tuve (muchos) antes de emprender esta travesía.

Sin embargo, a veces, hay que intentarlo, actuar incluso sin reflexionar en exceso previendo consecuencias fabuladas. Es entonces, cuando esa libertad te permite dar cauce a la imaginación, la emoción, el sentimiento, aquella presencia, esta ausencia…

Nació inspirado por el siempre añorado Josep Forment, para precisamente poner en práctica su máxima: “la premisa es necesitar decir, el resto es voluntad y perseverancia. Cuando hay ideas y sentimientos solo hace falta trabajo…”

Por eso existe este “Mi Mundo Imaginado”, por la necesidad de decir. La respuesta está siendo sorprendentemente agradable, “el decir” está siendo un lujo emocional y la acogida un maravilloso regalo…

GRACIAS

“De cada día nace una historia, porque estamos hechos de átomos, estamos hechos de historias”

Eduardo Galeano

MIS ÚLTIMOS RELATOS

A SU MANERA - Relatos Yolanda Damià

A SU MANERA

Sentado junto al mar pasó sus últimos suspiros. No importaba la lluvia o el sol radiante, los vecinos del pequeño pueblo marinero donde llegó solo unos años antes se acostumbraron a verlo recostado en aquella vieja silla de madera mientras contemplaba el mar. Generalmente su silueta se dibujaba desde la lejanía a primera hora de la mañana o en la caída de la tarde, cuando la luz resplandeciente abría el amanecer o al caer la penumbra que da el adiós al sol mientras espera seductora la rutilante aparición de la luna.

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Juntos

¿Qué nos está pasando?

Sabía que al expresar aquel anhelo su mundo podría volverse del revés, pero el temor la había tenido demasiado agarrotada desde hacía tanto tiempo que la angustia era permanente.

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Despertar - Relatos Yolanda Damià

Despertar

Despertó entre sus brazos, dentro de un círculo que era su más deseado rincón, su granero de paz. Solo rodeada por él e impregnada de su aroma encontraba calma, tranquilidad, reposo. Y todo, a pesar de ese continuo cosquilleo en la boca del estómago que le subía hasta la garganta en forma de escalofrío cada vez que sentía cerca su cuerpo.

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